Alejandro Ramos Martínez era un buzo artesanal de Puerto Viejo, (Perú). El hombre sufrió un extraño accidente que por poco le quita la vida.
Cuando se encontraba a 30 metros bajo el agua se le reventó la manguera de la botella del aire comprimido, para no quedarse sin aire el hombre salió lo mas rápido que pudo del agua y al ascender abruptamente a la superficie su sangre produjo grandes cantidades de nitrógeno. Normalmente este tipo de incidentes causan la muerte de las personas pero en el caso de Alejandro solo se “infló”. “No me morí, pero me hinché”, dice Ramos De acuerdo al reportaje de “Cuarto Poder”, el nitrógeno se alojó en especie de bolsas y se adhieren firmemente a los músculos. Esto ha originado que el cuerpo de Ramos Martínez se deforme y aumente en 30 kilos su peso. El hombre se debe someter a tratamientos con oxígeno puro para desintoxicar su cuerpo. Eso le ha permitido reducir hasta en 30% el volumen del nitrógeno, según confirmó Miguel Alarcón, médico de la Unidad de Medicina Hiperbárica y Subacuática del Hospital San Juan de Dios, en Pisco. El caso de Ramos Martínez es único en el mundo y además de su “hinchazón” le ha generado varios problemas físicos, como incesantes dolores en los huesos, daños en la cadera y dificultades de movilidad.