Como en diversas ocasiones se criticó al entrenador José Néstor Pekerman por el planteamiento que tenía en los partidos anteriores, hoy se debe reconocer que su pensamiento fue importante en el partido de la noche del martes contra Perú que determinó la sexta clasificación nacional a un Mundial, esta vez a Rusia-2018.
A pesar de que se empató (1-1), el orientador argentino demostró que las canas no son solo adorno y diseñó una táctica inteligente, en la que no se iba a salir desesperado por el resultado –como sucedió en la derrota 2-1 con Paraguay del 5 de octubre– y se iban a explotar las debilidades aéreas de los peruanos. Por eso, apostó por poner a Duván Zapata que, en los 73 minutos que jugó, sacó a pasear y entretuvo a los dos zagueros del anfitrión, Alberto Rodríguez y Christian Ramos. Aguantó, luchó, tuvo movilidad y se ganó un lugar grande en la consideración del combinado tricolor.
Estudió a la presa
Colombia entró en una selva densa, peligrosa y de la que se podría salir herido de muerte. El estadio Nacional de Lima fue un lienzo blanco y rojo que se movía al ritmo de la ilusión de volver a un Mundial tras 35 años (España-1982). La Tricolor no podía entrar en ese juego del desesperado y la exaltación de los incas. Salió sigiloso, dejando que su rival acechara pero no le permitía acercarse al arco defendido por David Ospina. De hecho, las opciones más claras fueron para los visitantes con aproximaciones de Zapata, Falcao y James Rodríguez. No obstante, ninguno se hacía daño. En el segundo tiempo, las acciones fueron similares. Perú manejaba la pelota, Colombia se abroquelaba bien y le daba el uso justo al balón para comenzar a lastimar. Fue cuando James Rodríguez impulsó el primer rasguño de los cafeteros a su presa. Una pelota que Falcao García ganó bien y hubo oportunismo del jugador del Bayern Munich, que no venía jugando bien, para convertir su sexto gol en 13 partidos disputados de la Eliminatoria. Perú sintió el golpe, mientras que en campo brasileño le daban aliento y tranquilidad porque la “canarinha” derrotaba 2-0 a Chile, dejándolo en posición de repechaje. El ímpetu local volvió a renacer y cercó a Colombia contra su arco. Aunque merodeaba, no lograba asestarle el golpe para conseguir su gran anhelo: un cupo a la fiesta de Rusia 2018. En un tiro libre de Paolo Guerrero, que era indirecto, encontró la recompensa. Si David Ospina no desvía el balón, hubiera sido invalidado porque previamente no hubo un toque además del que dio el pateador. Jugando con los resultados en otros terrenos (Brasil 2-0 Chile), los incas siguieron insistiendo, pero la inteligencia de los de Pekerman sirvió para sostener la igualdad y llegar al sexto Mundial de su historia.
Pekerman, con dudas, aprobó
La celebración y la emoción con la que celebraron los jugadores son reflejo de la Eliminatoria difícil que vivieron. No fue de la nota alta del camino a Brasil-2014 y se llegó con sufrimiento a lo último. Eso lo reconoció el técnico gaucho al final del partido en Lima. “Tengo jugadores de altísimo nivel. Más allá de un mal partido, ellos se agrandan en los momentos que son claves”. Parte de eso es que, durante los 18 juegos, a Pekerman se le notó desgaste en sus ideas y falta de gestión en varios resultados: solo sacó cuatro puntos de 24 ante Brasil, Argentina, Uruguay y Chile. Al final, Colombia cerró 4° en la tabla con 7 partidos ganados, 6 empatados y 5 perdidos, 21 goles y se recibieron 19. Pero, sobre todo, se sacaron 27 unidades, suficientes para lograr el tiquete, ¡su sueño! .
Gráfico: Departamento de Infografía