Al pasear por cualquier zona de Medellín es posible encontrarse con símbolos que impregnan de fiesta salsera el ambiente. Radios retumbando viejos temas que hoy son clásicos de leyenda, elementos de orquestas que brillan en el corazón de una audiencia masiva que no les olvidó y las redes sociales, de donde sale todo tipo de comentarios alrededor de la salsa.   La música crea sus leyendas y estas, a pesar del tiempo y en la medida de lo posible, merecen recibir el aplauso de los aficionados quienes perpetúan sus mensajes como algo propio, como si se tratara de un enlace que no pudo romper la muralla del tiempo y las condiciones actuales que imponen las modas, porque más que un producto se trata de una necesidad espiritual.   El histórico concierto de Las Leyendas Vivas de la Salsa que se vivió y disfrutó en abril de 2015 hizo posible que una comunidad entera se volcara de lleno sobre agrupaciones que ciertamente lo son. Los testigos de aquella velada nunca olvidarán la brillante ejecución de la banda local Aquabella, liderada por el pianista Jorge Cottes. De otros países llegaron sonidos alucinantes: desde la tradición salsera del Perú llegó Alfredo Linares a continuar con la fiesta. Procedente de Venezuela arribó la fastuosa presentación del Grupo Mango que se consolidó en el corazón de la gente con el poder del vibráfono y se ganó una nueva invitación para este año.   Desde Puerto Rico, la Orquesta Zodiac hizo gala de su sabiduría en el tambor y puso a bailar a todos con sus canciones. Venezuela repitió tarima, esta vez con el Sexteto Juventud, de otra zona de tamboreros como lo es Barlovento, dejando registro del poderío de su repertorio. El país hermano culminó la gala con una de sus orquestas más tradicionales, La Dimensión Latina, de amplio arraigo en esta ciudad.   Tales agrupaciones dejaron una lección de sabor, clase y categoría y demostraron que a pesar de los años recorridos, conservaban la fiereza y poder de su música. El golpe bravo, los montunos fuertes y las instrumentaciones aguerridas vuelven mañana al escenario de la plaza de toros La Macarena para traer desde el pasado, un segundo capítulo de este recital de clásicos.  

La segunda edición

  A las 7:00 p.m. el espectáculo se iniciará con una banda nacional: la agrupación Sonido 70, quienes ofrecerán algunas obras de su maravilloso repertorio y además tendrán la misión especial de traer de vuelta a la memoria auditiva la magia callejera de Frankie Dante y la Flamboyán, en la voz de Germán Medina. Esta agrupación fundada en Armenia, Quindío, está liderada por Hernando “Coco” Ramírez y Diego Alejandro Idárraga, y basa su repertorio en salsa dura con el peso melódico en los trombones e involucra la guitarra eléctrica de Diego Mora sobre un poderoso set de percusión que revive el sabor de la era de los años setenta.   Después de esta explosiva evocación, a las 8:30 p.m. muchos saldrán musicalmente de sus barrios para ir a “echar un pie al 23” con el piano de Ramón Epifanio Pérez Rivas, reconocido pianista que bajo el nombre artístico Ray Pérez tiene una historia amplia en el mundo de la Salsa. Desde la fundación en 1965 de su primera orquesta Ray Pérez y su Charanga no ha detenido su empeño creador y fue fundador de recordados colectivos como Los Dementes, Los Calvos y los Kenya. Compartió con grandes cantantes del género como Kalaven, Perucho Torcat, Nano Grand y Teo Hernández, y con músicos de gran talla por el estilo de Francisco Ángel Bastar, “Kako”.   Continuará la presentación de la Orquesta Dicupé al proclamar “Aquí estamos” como se titula el segundo de sus dos discos. Esta agrupación logró instalarse en la memoria de los salseros gracias a su sonido fuerte, letras auténticas y por estar conformada por músicos de gran calidad. Fredy y Edil Dicupé provienen de una familia de músicos. Su padre fue el gran inspirador para que se inclinaran por la trompeta pero sus hermanos Hernán e Iván fueron bajista-guitarrista y pianista respectivamente. La orquesta contó con el pianista Luis Esquilín, quien definió el sonido de su primer disco mediante sus arreglos. Para el segundo, contaron en su coro con Ismael Miranda e Ismael Quintana del sello Fania, a la vez que con Roberto Torres. Las voces destacadas que pasaron por la Dicupé fueron Frank Javier, Johnny Vásquez y Frank Souffront. Con una producción de tan sólo dos álbumes lograron convertirse en leyenda.   El show seguirá imparable con el regreso del Grupo Mango, “El grupo del cariño” como se conoce a este conjunto de maestros, dejó una huella imborrable en 2015 y regresan para traer más piezas de su repertorio. Surgido en 1975, nace con la idea de Moisés “Ajoporro” Daubeterre de dar continuidad al sonido del sexteto de Joe Cuba, el cual tenía el acento melódico en el vibráfono, tarea que le fue encomendada a Fredy Roldán mientras que en el bajo se encontraba Argenis Carmona. Pronto se consolidaron en el gusto de los salseros de Venezuela y sus discos se convirtieron en piezas de gran valor, los cuales desde siempre han sido buscados por la afición. Se espera otro recital explosivo de su parte y con seguridad “los cogerá el domingo en la tarima”.   Finalmente, sobre la primera hora del domingo, rugirán ante el público los trombones de la Orquesta Narváez, comandada por el trombonista Dewell Narváez y con el atractivo de contar con la voz original del disco Reincarnation grabado en 1975, Armando Vásquez.   Coleccionistas, melómanos y aficionados de esta banda conocen en detalle números como Sabiduría, El malo, La mafia, de este perseguido álbum, además de algunas rarezas como la intervención de esta orquesta en un disco del guitarrista y cantante Freddy Fender. La Narváez también interpretará canciones como Al despertar y Camarón, de aquella sesión única.