El debate entre los aspirantes a la Vicepresidencia de EE.UU., más agresivo de lo esperado y lleno de interrupciones, mostró al demócrata Tim Kaine continuamente al ataque, como suele hacer Donald Trump, y a su rival republicano, Mike Pence, más calmado, pero con apuros para defender a su jefe.   El primer y único debate televisado entre los compañeros de Trump, candidato republicano a la Casa Blanca, y Hillary Clinton, su rival demócrata, se celebró este martes en la Universidad Longwood de Farmville de Virginia.   El senador Kaine empezó fuerte, por momentos acelerado, con declaraciones potentes como que le “aterra” la perspectiva de pensar en Trump como el próximo comandante en jefe de EE.UU. que, no obstante, se vieron opacadas por las constantes interrupciones a su rival.   En el caso de Pence, gobernador de Indiana, estuvo mucho más calmado y se le vio cómodo con la estrategia de tildar de mentiras o simplemente no responder a los recordatorios de Kaine sobre los comentarios xenófobos o discriminatorios hechos por Trump.   “No se puede ganar un debate si vas a mentir y no defender a tu compañero de fórmula”, subrayó a los periodistas al término del debate una de las portavoces de la campaña demócrata, Karen Finney.   Finney se declaró “muy satisfecha” de que Trump fuera “el centro del debate”, porque ese era el objetivo.   Mientras, uno de los principales asesores de Pence, Nick Ayers, explicó que el gobernador llegó al debate “preparado para hablar acerca de políticas” y se encontró con un rival que insistió en centrar el cara a cara en “ataques personales”.   Por lo que el consenso entre analistas y medios fue que la estrategia que mejor resultado dio fue la de Pence.   Para Tim Naftali, historiador presidencial, Pence “ganó el debate pretendiendo que su compañero de fórmula era Ronald Reagan” en lugar de Trump y fue “una noche frustrante” para Kaine, aseguró.   Según una encuesta de la cadena CNN entre 472 votantes que vieron el debate, el 48% cree que venció Pence, mientras el 42% da como ganador a Kaine.   Los estudiados ataques de Kaine tuvieron un cierto impacto sobre su rival, quien se quedó mudo, por ejemplo, cuando el senador enumeró algunos insultos de Trump contra inmigrantes, y no pudo cuestionar la posibilidad de que el magnate haya evadido legalmente pagar impuestos durante 18 años.   Pence, por su parte, fue bastante efectivo en la defensa de la labor de las fuerzas del orden y en los temas de prevalente política exterior, llegando incluso a calificar al presidente ruso Vladímir Putin de “líder pequeño y abusador”, en un intento por distanciarse de Trump.