Las soluciones de viviendas hacen parte del macroproyecto de la Séptima División del Ejército, que se propuso la construcción de 10 capitales indígenas ubicadas en los municipios de Apartadó, Turbo, Necoclí, Dabeiba, Caucasia, Zaragoza y Tuchín, este último en el departamento de Córdoba. “Aquí hemos logrado mezclar los recursos y las bondades que brinda la modernidad, con los usos, tradiciones y costumbres de nuestras comunidades indígenas, además se les está dando una calidad de vida”, expresó Rafael Antonio Dangond, Comandante de la Décimo Séptima Brigada. El Coronel (ra) Raúl Peña Lenis, asesor del Ministerio de Defensa, se refirió a las travesías que emprenden los soldados para construir las casas en lo más profundo de la selva: “Las viviendas son dispersas, no siempre hay carreteras para ir hacia donde ellos viven, entonces a lomo de mula, de indígena, de campesinos y de soldados hemos tenido que transportar los materiales, cemento, arena, la madera y a veces hasta dos y tres horas de camino.” Por su parte, el alcalde de Dabeiba, Antonio José Lara, expresó que son estas acciones las que hacen sentir el apoyo del gobierno a las comunidades: “Estos hechos reales, que la gente puede palpar, que puede ver, que ve al Ejército involucrado y a las instituciones haciendo presencia en estos territorios alejados de las capitales, es lo que verdaderamente demuestra que el estado está yendo hacia los más vulnerables”. El proyecto cuenta con los esfuerzos del Banco Agrario,  las Empresas Públicas de Medellín (EPM), La Empresa de Vivienda de Antioquia (VIVA), La Gerencia Indígena de la Gobernación de Antioquia y el Ejército Nacional.

Testimonios de las familias que ahora tienen vivienda propia

Eusebio Hernández vive hace más de 48 años en el resguardo indígena El Volao, ubicado en zona rural del municipio de Necoclí. Este hombre de 62 años, que cuenta como años atrás debía esconderse de la violencia, ahora vive su cida con tranquilidad en una vivienda nueva que lo ilusiona con un mejor futuro. “Estamos bien porque esto no lo teníamos, es un comienzo y de ahí para adelante se lo va haciendo uno. Cada quien tiene su ranchito, me siento muy orgulloso, nunca pensaba tenerlo, hoy en día lo tengo y me siento diferente, me estoy superando.” En Dabeiba, Haidy Domicó, dusfruta nuevamente de su tierra luego de 5 años de haber partido hacia Medellín en busca de mejor calidad de vida. Ella no dudó en regresar, gracias a la oportunidad que le ofreció el Ejército. “Lo que veía como un sueño se fue convirtiendo en una realidad,  a todo el mundo le digo que yo tengo una casa, que tengo una vivienda, me siento muy orgullosa de tener mi casa, me siento muy feliz”.   Por su parte, Mariano Bailarín de la comunidad el Pital en Dabeiba, recuerda cómo era su vida antes de tener vivienda propia. “El corazón que estaba apretado como que se soltó, se tranquilizó, a veces uno pensaba que se iban a venir ventarrones, se me va a caer la casa, uno piensa así, pero ahora está firme, uno ve que está bien, uno ya se pone tranquilo de noche cuando llueve y todo”.